19.04.2017 |

Uruguay con los ojos de una alumna de intercambio

Cécile Malhomme es francesa y llegó en julio de 2016 para estudiar durante un año en la UM. En estos meses, filmó y editó un video para su universidad

Nació en Francia y siendo niña vivió en EEUU, Inglaterra y Japón por el trabajo de su padre. Cuando tuvo que elegir el destino de su viaje de intercambio, Cécile Malhomme pensó en América del Sur porque no la conocía y quería aprender español. Aunque ahora estudia en Lille, en Francia siempre vivió en París junto a su familia. Uruguay la conquistó por ser un país de menores dimensiones a las que está acostumbrada.

Llegó a Montevideo en julio del año pasado desde Cracovia, donde participó en la Jornada Mundial de la Juventud. Después de volver a París en verano, regresó en marzo para comenzar nuevamente las clases de la carrera de Economía en la UM. En estos meses, filmó el video que aparece en la portada, con algunas escenas de su vida en Uruguay, con el que participará en un concurso de su universidad.

En estos meses de intercambio, puso en práctica algo que descubrió en el Santuario de Lourdes, al sur de Francia, cuando terminaba el liceo: dedicar tiempo a ayudar a otros. “Me di cuenta de que esos momentos son los que te hacen más feliz y de que quería poder ayudar a otros, también con mi trabajo profesional”, contó. El año pasado participó de una construcción de Techo y va todas las semanas a colaborar al centro Cadi, en Casavalle. Más adelante, le gustaría fundar una startup con enfoque social.

En Montevideo vive actualmente con un matrimonio de uruguayos y cinco extranjeros más. En una pared de su cuarto tiene una bufanda con el nombre de Cavani, que lleva al Centenario cada vez que juega la celeste. Además de ser fan del delantero de su cuadro, el París Saint-Germain, le encanta el tenis y en el regreso a su universidad quiere comenzar un proyecto para estudiantes que involucre el deporte y el voluntariado.

El año pasado, vino su familia a visitarla durante una semana. En la foto debajo del texto aparece con ellos en Casapueblo, en Punta Ballena. En la siguiente entrevista, Cécile habla sobre su intercambio en Uruguay y sus planes para el futuro:

Llevás más de un semestre en Uruguay, ¿qué es lo que más te gusta?

La tranquilidad del país y la amabilidad de las personas. En Francia todo va muy rápido, todo el mundo tiene prisa y nadie disfruta lo que hace por estar pensando en lo que vendrá después. Además, en las universidades francesas es más difícil integrarse con otros estudiantes, acá es más fácil, los uruguayos son muy cercanos. Es también la primera vez que vivo en una ciudad cerca del mar. Otra cosa que me gusta mucho de Uruguay es que el deporte es muy importante.

Participas en actividades de voluntariado, ¿cómo es esa experiencia? ¿Te impactó descubrir en Uruguay la realidad de personas que viven en la pobreza?

La primera actividad de voluntariado en la que participé fue en Lourdes cuando estaba terminando el liceo. Fui con una amiga y me ocupé de cuidar a seis personas mayores, algunos de ellos con enfermedades. Me di cuenta de que esos momentos son los que te hacen más feliz y de que quería poder ayudar a otros, también con mi trabajo profesional.

Otra de las razones por las que elegí América del Sur fue esa, porque sé que hay muchas cosas que podemos hacer para ayudar. Sin embargo, cuando me informé sobre Uruguay antes de venir, no encontré que las diferencias sociales fueran tantas. Por eso, me sorprendió mucho ver la pobreza por primera vez. Casavalle, el barrio del caif Cadi a donde voy ayudar, es muy cerca del centro de Montevideo y, sin embargo, es muy distinto.

Estás estudiando Economía, ¿a qué te gustaría dedicarte en el futuro?

Descubrí el mundo de los emprendimientos y me gustaría comenzar una empresa con enfoque social. Me gustan los desafíos, organizar cosas, y quiero poder ayudar a otras personas.

Una de las pasantías labores que hice en París fue en la mayor cadena de televisión de Francia: TF1. Estaba en un sector llamado “La Fundación”, que es la parte social de la empresa, y se encarga de contratar a personas de bajos recursos. Ahí vi como hay personas que tienen mucho potencial pero a veces son rechazadas por pertenecer a barrios de los que las personas tienen prejuicios. Esta práctica me confirmó en mi deseo de trabajar para ayudar a otros.

A su vez, cuando regresé a París en verano hice una pasantía en una startup y me di cuenta de que me gusta el ambiente de los emprendimientos.

A tu vuelta a la universidad de Lille tenés planificado comenzar un proyecto que involucre el deporte y el voluntariado, ¿por qué te gustaría mezclar estas dos áreas?

Porque en mi universidad francesa el voluntariado no es una prioridad, como en la UM, y creo que a través del deporte puedo llegar a que muchos estudiantes lo descubran. Quiero mostrar que es muy fácil ayudar: solamente tenemos que dar un poco de tiempo. Además, mientras ayudamos podemos también hacer algo que nos gusta, como en este caso, deporte.