10.03.2017 |

“Un baño de realidad enorme”

Estudiantes de la UM viajaron a Dolores para contribuir con su trabajo en diferentes tareas. Cinco alumnos de Economía investigaron el acceso de personas mayores a la tecnología

Universitarios de distintas partes del país dijeron presente en Dolores, meses después del tornado que arrasó con la ciudad. Entre ellos había algunos estudiantes de la UM. Algunos se dedicaron a la reconstrucción de viviendas y tareas sociales con personas del lugar y, otros cinco, que estudian Economía en la Facultad de Ciencias Empresariales y Economía (FCEE), realizaron encuestas y entrevistas en profundidad sobre el acceso de las personas mayores a la tecnología para un proyecto del Centro de Investigaciones de la FCEE. 

La investigación de los estudiantes de Economía se realizó en el contexto de la actividad de promoción social organizada por Universiarios para el Desarrollo, que organiza viajes en todo el país para promover el desarrollo local. La actividad, a la que sumaron algunos alumnos de la UM, tuvo lugar entre el 24 y 29 de febrero. 

Para el estudio, los universitarios recorrieron diferentes barrios y dialogaron con casi 180 habitantes de la ciudad. Como forma de preparación para la investigación, trabajaron durante el mes previo al viaje en el Centro de Investigaciones de la UM, con el fin de preparar las encuestas y entrevistas y planificar la logística del relevo de datos de la mejor manera posible.

Franciso Benedetti, Lucas Cobham, Giuliano Simonelli, Juan Pedro Gambetta y Mathías Ribeiro fueron los alumnos de Economía que participaron de la actividad. En la siguiente entrevista, Franciso cuenta su experiencia del trabajo en la ciudad de Soriano:

¿Cómo fue estar cinco días en Dolores, después de la catástrofe natural que sacudió la ciudad?

Cuando llegamos, nos encontramos con un panorama muy positivo. Aunque todavía eran visibles las secuelas del tornado —tanto en las edificaciones como en la población— constatamos que había un clima muy lindo de colaboración y unidad. Cuando les comentábamos a los entrevistados sobre las actividades de la convivencia, siempre recibimos apoyo y un gran agradecimiento de su parte.

¿En qué consistió el estudio?

Nuestro grupo se concentró en realizar encuestas a mayores de 60 años, sobre el uso de tecnologías, en particular el empleo de la tablet del plan Ibirapitá. En total logramos encuestar a cerca de 180 personas. Aparte de esto, hicimos entrevistas en profundidad a algunos de los encuestados, con preguntas que exploraban más en detalle algunas de las cuestiones tratadas en las encuestas. Por otro lado, los demás participantes de la convivencia levantaron muros, arreglaron el patio de recreo en un centro CAIF de la ciudad, y construyeron pozos negros en algunas casas.

¿Cómo fue la preparación previa al viaje?

Los días anteriores al viaje, trabajamos algunas variables estadísticas claves con un programa llamado STATA, que nos dieron un panorama de la ciudad desde un perfil de educación, nivel socioeconómico y uso de tecnologías. Finalmente, Lucas Cobham armó la encuesta con la ayuda de María Cecilia Ramírez, que es asistente de investigación en la UM.

¿Te gustó la experiencia? ¿La recomendarías? ¿Lo harías de nuevo?

Me pareció una experiencia muy interesante desde un punto de vista humano. Convivir con un grupo de personas en el que todos estaban enfocados en solucionar algunos de los problemas que afligen a Dolores generó un gran ambiente de solidaridad. Considero que es una experiencia muy recomendable porque, por lo menos a mí, me dio un baño de realidad enorme. Aunque había escuchado sobre las  condiciones de vida en asilos de ancianos, experimentarlo de primera mano me shockeó mucho. Más conmovedor aún fue compartir un almuerzo con los niños del centro CAIF, provenientes de zonas extremadamente vulnerables de la ciudad, algunos de los cuales solo tendrían esa comida para el resto de día.