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Javier Bianchi

Javier Bianchi se interesó por la Economía desde que era niño y la eligió como su carrera a la hora de empezar sus estudios universitarios. Después de recibirse de economista en la UM, viajó a EEUU para realizar un doctorado en la Universidad de Maryland y desde entonces vive en ese país junto a su esposa, a quien conoció en la UM, y sus tres hijos.

Luego del doctorado, trabajó como investigador y profesor en la Universidad de Wisconsin-Madison. Hoy ocupa el cargo de Senior Research Economist en el Federal Reserve Bank of Minneapolis y desde hace seis años es miembro del National Bureau of Economic Research.

A finales del año pasado, fue premiado en los Premios Morosoli dentro de la categoría "Economía". La fundación que lo organiza explica en su página web que en ellos se destaca el trabajo de “personalidades e instituciones que hayan desempeñado un papel trascendente en el quehacer cultural uruguayo”.

En esta última edición, la profesora de la Facultad de Ciencias Empresariales y Economía Verónica Gil participó en el comité organizador, conformado por representantes de todas las universidades.

En la siguiente entrevista, Bianchi habla sobre su experiencia en la UM y sobre su actual trabajo.

¿Por qué decidiste estudiar Economía y por qué elegiste la UM?

​​Desde niño tenía curiosidad por preguntas económicas: ¿por qué los alfajores van aumentando de precio?, ¿por qué los bancos te devu​elven el dinero con interés? Con mis padres contadores, las ciencias económicas fueron también un camino natural, pero sentí que Economía podía darme herramientas más generales que podría aplicar en diferentes campos y en cualquier parte del mundo. Hoy por hoy, me doy cuenta de que efectivamente la carrera de economista te da una visión analítica sobre problemas prácticos que en efecto resulta útil para distintos caminos profesionales. 

Sobre mi elección por la UM, creo que tuve mucha suerte en haber tomado esa opción. Luego de hacer el bachillerato en la educación publica, consideré que una universidad privada tendría una educación más personalizada y más organizada, en donde qué tan rápido avanzara dependería pura y exclusivamente de mi esfuerzo personal. No tendría que preocuparme de conseguir un buen lugar en la clase o de interrupciones repentinas de los cursos. Además, percibí que en la UM había una búsqueda de excelencia, que luego experimenté cuando cursé ahí la licenciatura. ​

¿Qué recuerdos tenés de la universidad?

​​Tengo excelentes recuerdos. La vida universitaria es algo excepcional, con puertas de conocimientos que se abren y nuevas amistades. Dos profesores que fueron muy especiales para  mí fueron el Dr. Juan Dubra y el Dr. Fernando Barrán. Juan me enseñó a pensar con rigurosidad los métodos económicos, lo cual fue fundamental para empezar con buen pie en los cursos del doctorado. Fernando me introdujo a temas de macroeconomía y de política económica que alimentaron las ideas para mi investigación durante el doctorado. Ambos me animaron a hacer el doctorado en el exterior luego de terminar la licenciatura en la UM, lo que me abrió el camino en la investigación. Por otro lado, la UM también guarda un sitio muy especial en mi corazón porque allí conocí a Anita, mi esposa con quien llevamos once años de casados, y con quien tenemos tres hijos.

¿Qué implica tu trabajo actual en el Federal Reserve Bank of Minneapolis?

​​Mi trabajo consiste primordialmente en hacer investigación. Básicamente, elaborar modelos teóricos que luego puedan ser útiles para la conducción de la política económica. Es muy parecido a estar en la universidad en cuanto a la actividad académica.​ Extraño por momentos dar clase, como lo hice en la Universidad de Wisconsin, pero también valoro la mayor discusión practica sobre política económica.

¿Qué le recomendarías a un investigador joven de Economía?

​Que piense en preguntas ambiciosas que le generan pasión y que dedique también especial esfuerzo a aprender las herramientas necesarias para responder esas preguntas.​

Entrevista realizada en enero de 2017.